Archivos mensuales: Enero 2009

“Toda generación cuenta con un número aproximadamente constante de hombres inteligentes y decididos, y que se distinguen sólo porque toman caminos diferentes. La presencia o ausencia de esos hombres en un determinado campo de estudio se explica sin duda por las perspectivas que ofrece dicho sector.”

Lem, Stanislav. Solaris. Barcelona: Minotauro, 2008, p. 193-194.

“Yo estaba trabajando con la bibliotecaria automática, que respondía a mis operaciones eyectando una ficha donde se leía la lacónica inscripción <<Falta en el catálogo>>, o amenazaba ahogarme bajo una catarata de obras de física especializada. Sin embargo, yo no tenía ganas de abandonar la vasta sala circular; me sentía a mis anchas entre esas hileras de cajones repletos de microfilms y de cintas grabadas. Situada en el centro mismo de la Estación, la biblioteca no tenía ventanas; era el sitio más aislado en el gran caparazón de acero, y yo me sentía aislado, pese al fracaso manifiesto de mis búsquedas.”

Lem, Stanislav. Solaris. Barcelona: Minotauro, 2008, p. 128.

“-¡Y tú Kelvin, dices que eres psicólogo! ¿Quién no ha tenido alguna vez un sueño despierto, quién no ha fantaseado una locura?”

Lem, Stanislav. Solaris. Barcelona: Minotauro, 2008, p. 87.

“Levantando con ambas manos el pesado volumen, lo devolví al anaquel y me dije que nuestra erudición, la información acumulada en las bibliotecas, no era otra cosa que un fárrago inútil, un pantano de testimonios y conjeturas, y que desde el comienzo de las investigaciones, sesenta y ocho años atrás, no habíamos avanzado un solo paso; la situación era ahora mucho peor que en la época de los precursores, pues los esfuerzos asiduos de tantos años no habían conducido ni a una sola certeza incontrovertible.”

Lem, Stanislav. Solaris. Barcelona: Minotauro, 2008, p. 31.

“- No bromeo. Te digo lo que he encontrado. El saber puede comunicarse, pero la sabiduría no. Es posible encontrarla, vivirla, dejarse llevar por ella y hasta hacer milagros con ella, pero comunicarla y enseñarla es imposible.”

Hesse, Hermann. Siddhartha. Barcelona: Bruguera, 1981, p. 177

“Cuando alguien busca -dijo Siddhartha-, suele ocurrir que sus ojos sólo ven aquello que anda buscando, y ya no logra encontrar nada ni se vuelve receptivo a nada porque sólo piensa en l o que busca, porque tiene un objetivo y se halla poseído por él. Buscar significa tener un objetivo. Pero encontrar significa ser libre, estar abierto, carecer de objetivos.”

Hesse, Hermann. Siddhartha. Barcelona: Bruguera, 1981, p. 174.

“Tienes facilidad para aprender, Siddhartha, pues aprende también esto: el amor se puede mendigar, comprar, recibir como regalo o recoger en la calle ¡pero robarlo es imposible!.”

Hesse, Hermann. Siddhartha. Barcelona: Bruguera, 1981, p. 76.

“He empleado mucho tiempo en aprender, Govinda, -y aún lo sigo haciendo- , que no se puede aprender nada. Creo que, en realidad,  aquello que llamamos “aprender” no existe.”

Hesse, Hermann. Siddhartha. Barcelona: Bruguera, 1981, p. 30.

“En la vida de cualquier chico normal llega un momento en el que siente un deseo irresistible de salir a donde sea en busca de un tesoro escondido.”

Twain, Mark. Las aventuras de Tom Sawyer. Madrid: El País, 2003, p. 189.

“Lo que prevalecía en todas estas composiciones era, por un lado, una melancolía cultivada y fomentada, por otro, un chorro opulento y arrollador de ‘palabras finas’, además de una tendencia a meter con calzador palabras y frases especialmente estimadas hasta que acababan por carecer de sentido; y, para colmo, una peculiaridad que indefectiblemente las marcaba y desfiguraba era la intolerable e inevitable moraleja que coleaba lastimosamente al final de cada una de las composiciones. Cualquiera que fuese el tema, todo el mundo se empeñaba en devanarse los sesos hasta darle la vuelta al mismo, de modo que adquiriera algún matiz edificante para la gente religiosa y de buenas costumbres.”

Twain, Mark. Las aventuras de Tom Sawyer. Madrid: El País, 2003, p. 169-170.