“Circulaban historias de fantasmas, por supuesto algunos salchicheros juraban haber visto cosas en el ciberespacio, pero él los tomaba por wilsons que en el momento de conectar ya estaban volados; podías alucinar en la matriz con tanta facilidad como en cualquier otro sitio…”
Gibson, W., Conde Cero. Barcelona: Minotauro, 1988, p. 65