“Con la versatilidad inherente al espíritu humano, se pasó de un exceso al extremadamente opuesto. Los más fervientes partidarios de la empresa se convirtieron fatalmente en sus más ardientes detractores.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 66

“Pero su ciencia se limitaba a eso. Clasificar, tal era el sentido de su vida, y su saber se detenía ahí. Muy versado en la teoría de la clasificación, lo estaba muy poco en la práctica, hasta el punto de que no era capaz de distinguir, así lo creo, un cachalote de una ballena.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 47

“-¡Una erupción! -dije. ¡Estamos en  chimenea de un volcán en actividad!
-Eso creo -dijo el profesor sonriendo- y es lo mejor que podía ocurrirnos!.”

Verne, Jules. Viaje al centro de la Tierra. Madrid: Anaya, 2008, p. 277.

“Se encontraba ante una inapreciable colección de leptoterios, mericoterios, lofodontes, anoploterios, negaterios, mastodontes, protopitecos, pterodáctilos, de todos los monstruos antediluvianos amontonados allí para su satisfacción personal.”

Verne, Jules. Viaje al centro de la Tierra. Madrid: Anaya, 2008, p. 242.

“-Sí -respondió mi tío-. ¡El mar Lidenbrock, y quiero creer que ningún navegante me disputará el honor de haberlo descubierto y el derecho a darle mi nombre.”

Verne, Jules. Viaje al centro de la Tierra. Madrid: Anaya, 2008, p. 187.

“-Ahora, Axel -exclamó el profesor con una voz llena de entusiasmo.vamos a hundirnos de verdad en las entrañas del globo. He aquí, pues, el momento exacto en que comienza nuestro viaje.”

Verne, Jules. Viaje al centro de la Tierra. Madrid: Anaya, 2008, p. 126.

“-Oh, señor Lidenbrock, recorren el país. ¡En nuestra vieja isla de hielo nos gusta estudiar! No existe un solo granjero ni un pescador que no sepa leer y que no lea. Pensamos que los libros, en lugar de enmohecerse tras una reja de hierro lejos de las miradas curiosas, están destinados a desgastarse bajo los ojos de los lectores. Así pues, esos volúmenes pasan de mano en mano, hojeados, leídos y releídos, y con frecuencia sólo vuelven a su estantería tras un año o dos de ausencia.”

Verne, Jules. Viaje al centro de la Tierra. Madrid: Anaya, 2008, p. 72-73.

“-¡Todas las teorías de la ciencia demuestran que semejante empresa es impracticable!
-¿Todas las teorías dicen eso? -respondió el profesor tomando un aire bonachón-. ¡Ah, qué teorías más feas! ¡Sí que van a darnos guerra esas pobres teorías!”

Verne, Jules. Viaje al centro de la Tierra. Madrid: Anaya, 2008, p. 44

“Desciende al cráter del Yocul del Sneffels
que la sombra del Scartaris llega a acariciar
antes de las calendas de Julio, viajero audaz,
y llegarás al centro de la Tierra,
Cosa que yo hice. Arne Saknussemm.”

Verne, Jules. Viaje al centro de la Tierra. Madrid: Anaya, 2008, p. 38.

“¿Es lo suficientemente bello? Sí, ¡es admirable! ¡Y qué encuadernación! ¿Se abre fácilmente? Sí, ya que queda abierto por cualquier página. Pero, ¿se cierra bien? Sí, ya que la cubierta y las hojas forman un todo bien unido sin separarse ni entreabrirse en ningún lugar. ¡Y este lomo que no tiene ni una sola grieta después de 700 años de existencia!”

Verne, Jules. Viaje al centro de la Tierra. Madrid: Anaya, 2008, p. 15.