“Era la biblioteca. Altos muebles de palisandro negro, con incrustaciones de cobre, soportaban en sus estantes un gran número de libros encuadernados con uniformidad. Las estanterías se adaptaban al contorno de la sala, y terminaban en su parte inferior en unos amplios divanes tapizados con cuero marrón y estraordinariamente cómodos. Unos ligeros pupitres móviles,q ue podían acercarse o separarse a voluntad, servían de soporte a a los libros en curso de lectura.”
Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 120.