“Me explicaré -dijo-. Yo creo que, originariamente, el cerebro de una persona es como un pequeño ático vacío en el que hay que meter el mobiliario que uno prefiera. Las gentes necias amontonan en el ático toda la madera que encuentran a mano, y así resulta que no queda espacio en él para los conocimientos que podrían ser útiles, o, en el mejor de los casos, esos conocimientos se encuentran tan revueltos con otra montonera de cosas, que les resulta difícil dar con ellos.”
Conan Doyle, A. Estudio en escarlata. Madrid: Anaya, 2006, p. 24.