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Vernes, Jules. La isla misteriosa. Madrid: Alianza, 1998.

“Quien entra en el Nautilus es para no abandonarlo nunca.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 517.

“No se han inventado los muros más que para exasperar a los sabios. No debería haber muros en ninguna parte.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 436.

“… para el poeta, la perla es una lágrima del mar; para los orientales, es una gota de rocío solidificada; para las damas, es una joya de forma oblonga, de brillo hialino, de una materia nacarada, que ellas llevan en los dedos, en el cuello o en las orejas; para el químico, es una mezcla de fosfato y de carbonato cálcico con un poco de gelatina, y, por último, para el naturalista, es una simple secreción enfermiza del órgano que produce el nácar en algunos bivalvos.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 293.

“-No son nuevos continentes loq ue necesita la Tierra, sino hombres nuevos.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 203.

“-Treinta y siete grados y quince minutos de longitud al oeste del meridiano de París, y treinta grados y siete minutos de latitud Norte, es decir, a unas trescientas millas de las costas del Japón. Hoy es 8 de noviembre, a mediodía, y aquí y ahora comienza nuestro viaje de exploración bajo las aguas.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 151.

“Era la biblioteca. Altos muebles de palisandro negro, con incrustaciones de cobre, soportaban en sus estantes un gran número de libros encuadernados con uniformidad. Las estanterías se adaptaban al contorno de la sala, y terminaban en su parte inferior en unos amplios divanes tapizados con cuero marrón y estraordinariamente cómodos. Unos ligeros pupitres móviles,q ue podían acercarse o separarse a voluntad, servían de soporte a a los libros en curso de lectura.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 120.

“…yo no soy lo que usted llama un hombre civilizado. He roto por completo con toda la sociedad, por razones que yo sólo tengo el derecho de apreciar. No obedezco a sus reglas, y le conjuro a usted que no las invoque nunca ante mí.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 111.

“La duda ya no era posible. El animal, el monstruo, el fenómeno natural que había intrigado al mundo científico de todo el orbe y excitado y extraviado la imaginación de los marinos de ambos hemisferios era, había que reconocerlo, un fenómeno aún más asombroso, un fenómeno creado por la mano del hombre.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 87.

“Con la versatilidad inherente al espíritu humano, se pasó de un exceso al extremadamente opuesto. Los más fervientes partidarios de la empresa se convirtieron fatalmente en sus más ardientes detractores.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 66