Pequod

“Era un barco de la vieja escuela, más bien pequeño, con cierto aspecto corcovado. Atezado y curtido por las calmas y tifones de los cuatro mares, su viejo caso estaba bronceado como la tez de un granadero de Napoleón, veterano de Egipto y de Siberia. Su venerable proa parecía barbuda. Sus mástiles, orignarios de la costa de la costa del Japón, donde perdió los primitivos en alguna galerna, se erguían rectos, tal las columnas vertebraas de los tres famosos reyes de Colonia. Las cubiertas estaban desgastadas, como la veneración de los peregrinos dejara la losa de la catedral de Canterbury en que se desangró Becket.”

Melville, Herman. Moby Dick. Madrid: Alianza / El País, vol I, 2004, p. 114.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s