Clérigos avariciosos

<<Las gentes de la Iglesia se ensañan contra nosotros; nos apuran demasiado. Yo he cogido durante mi vida al menos quinientos caballeros, de los que me he apropiado las armas, los caballos, los arneses. Si se me niega el Reino de Dios por eso, entonces me han engañado. ¿Qué puedo hacer yo? ¿Cómo queréis que devuelva todo? No puedo hacer más por Dios que entregarme a él yo mismo, arrepintiéndome de todos los males que he cometido. Si los clérigos no quieren que yo sea desterrado, rechazado, excluido, deben darme la paz. O su argumento es falso, o ningún hombre puede salvarse>>

Duby, Georges. Guillermo el Mariscal. Madrid: Alianza, 1985, p. 24

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