Horemheb: un hombre, un soldado

“- ¿No soy acaso un hombre? – gritó, golpeándose el pecho con los puños -. Soy capaz de levantar un esclavo en cada mano y hacer chocar sus cabezas. Puedo llevar pesados fardos como conviene a un soldado; no me ahogo corriendo; no temo el hambre ni la sed, ni el ardor del desierto. Pero para ellos todo es despreciable y las mujeres de la casa no admiran más que a los chiquillos que no se afeitan todavía. Admiran a los hombres de brazos delgados y que tienen caderas de mujer. Admiran a los hombres que usan parasol, que se pintan la boca de colorado y pían como los pájaros en la rama. A mí me desprecian porque soy robusto y se ve en mis manos que soy capaz de trabajar con ellas.”

Waltari, M. Sinuhé el egipcio. Barcelona: Editorial G.P., 1968, p. 69

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s