Tabubué

Soy una sacerdotisa y no una mujer despreciable. Si tu dueño quiere lo que dices, que acuda a mi casa donde nadie nos verá, de manera que no tendré que conducirme como una hija de la calle…

No olvides que soy una sacerdotisa y no una mujer despreciable. Si verdaderamente deseas hallar placer en mí debes darme tus bienes y tu fortuna, tu casa y tus campos y cuanto posees…

No olvides que soy una sacerdotisa y no una mujer despreciable. Por esto debes repudiar a tu esposa a fin de que no tenga que temer que tu corazón se vuelva hacia ella…

Soy una sacerdotisa y no una mujer despreciable. Por eso te digo que tus hijos podrían buscar querella a los míos por tu herencia. Esto no debe ser así, y tienes que permitirme que mate a tus hijos…

Sinuhé, también yo debo decirte que soy una sacerdotisa y no una mujer despreciable.”

Waltari, M. Sinuhé el egipcio. Barcelona: Editorial G.P., 1968, p. 77

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