Mar de silicón

“Tronos y dominios -dijo crípticamente el Finlandés-. Sí, allá hay cosas. Fantasmas, voces. ¿Por qué no? En el mar había sirenas, todas esa historia, y nosotros teníamos un mar de silicón ¿entiendes? Claro, no era más que una alucinación hecha a la medida que todos estuvimos de acuerdo en tener: el ciberespacio; pero cualquiera que conecte ahora, tiene que saber que es un universo entero. Y cada año hay más cosas ahí dentro, es como sí…”

Gibson, W., Conde Cero. Barcelona: Minotauro, 1988, p. 182.

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Muros de hielo

“Bueno, las cosas que inventan para esas historias no son nadas comparadas con el tipo de mierda a la que puede enfrentarse un operador de los verdaderamente grandes. En particular cuando se trata de rompehielos. Los rompehielos pesados son un poco difíciles de manejar, hasta para los chicos grandes. ¿Sabes por qué? Porque el hielo, todo lo que es duro de verdad, los muros que rodean todas las principales fuentes de datos en la matriz, siempre es prodcuto de una IA, una inteligencia artificial. No hay nada capaz de tejer tan rápido un buen hielo, y constantemente alterarlo y actualizarlo. Así que cuando un rompehielos poderoso de verdad aparece en el mercado negro, ya están en juego un par de factores de mucho riesgo.”

Gibson, W., Conde Cero. Barcelona: Minotauro, 1988, p. 122.

Fantasmas en la matriz

“Circulaban historias de fantasmas, por supuesto algunos salchicheros juraban haber visto cosas en el ciberespacio, pero él los tomaba por wilsons que en el momento de conectar ya estaban volados; podías alucinar en la matriz con tanta facilidad como en cualquier otro sitio…”

Gibson, W., Conde Cero. Barcelona: Minotauro, 1988, p. 65

Kino y sinestim

“La gente pagaba por entrar en el lugar porque León pirateaba kino y sinestim de las redes de cable y emitía muchas cosas a las que los de Barrytown normalmente no podían acceder de otra forma.”

Gibson, W., Conde Cero. Barcelona: Minotauro, 1988, p. 56

Interfase

“Justo antes de enterrar el aguijón del Kuang en la base de la primera torre, alcanzó un nivel de pericia superior a cualquier cosa que hubiera conocido o imaginado. Más allá del ego, más allá de la personalidad, más allá de la conciencia, se movía; el Kuang se movía con él, evadiendo a sus agresores con una danza arcana, la danza de Hideo; y en ese mismo instante, porla claridad y la simplicidad de su deseo de morir, le fue otorgada la gracia de la interfase mente-cuerpo.”

Gibson, W. Neuromante. Barcelona: Minotauro, 1989, p. 309.

Zaibatsu

“Poder, en el mundo de Case, significaba poder empresarial. Los zaibatsu, las multinacionales que deteminaban el rumbo de la historia humana, habían superado las viejas barreras. Vistas como organismos, habían conseguido una especie de inmortalidad.”

Gibson, W. Neuromante. Barcelona: Minotauro, 1989, p. 243.