El precio del tesoro

“Aquel era el tesoro de Flint que habíamos venido a buscar desde tan lejos y que ya había costado la vida a diecisiete tripulantes de la Hispaniola. ¿Cuántas no habría costado para amasarlo? ¿Cuánta sangre y cuánto dolor, cuántas buenas naves hundidas en el fondo del mar, cuántos hombres valientes caminando por la tabla con los ojos vendados, cuantos cañonazos, cuánta vergüenza y mentiras y crueldad?”

Stevenson, R.L. La isla del tesoro. Madrid: El País, 2004, p. 262.

Oro

“Ante la inmediatez del oro …///… esperaba desenterrar el tesoro, encontrar la Hispaniola, apoderarse de ella al amparo de la noche, degollar a todas las personas decentes que había en la isla y hacerse a la mar como lo había previsto inicialmente, cargado de crímenes y riquezas.”

Stevenson, R.L. La isla del tesoro. Madrid: El País, 2004, p. 255.

Desafío

“¡Pues te vas a enterar, maldita sea! Ponte en mi camino y vas a parar donde muchos hombres decentes han acabado antes que tú, del primero al último, en estos treinta años…, algunos colgados de un penol, ¡mal rayo me parta!, y otros por la borda, y todos pasto para los peces. No ha habido un solo hombre que me haya mirado atravesado y luego haya tenido un día de paz, Tom Morgan, tenlo por seguro.”

Stevenson, R.L. La isla del tesoro. Madrid: El País, 2004, p. 222.

Isla del tesoro

“- Sí, señor; Lo llaman isla del Esqueleto. En su día fue nido de piratas, y un marinero que llevábamos a bordo se sabía todos los nombres que los bucaneros le habían puesto.”

Stevenson, R.L. La isla del tesoro. Madrid: El País, 2004, p. 97-98.

Silver el Largo

“Lo llaman John Silver el Largo y le falta una pierna; pero este detalle me pareció un tanto a su favor, puesto que la perdió al servicio de su patria, a las órdenes del inmortal Hawke. No percibe pensión, Livesey. ¡Así son los terribles tiempos que nos ha tocado vivir!”

Stevenson, R.L. La isla del tesoro. Madrid: El País, 2004, p. 63.