“-La vida es una partida, muchacho. La vida es una partida y hay que vivirla de acuerdo con las reglas del juego.

- Sí, selor. Ya lo sé. Ya lo sé.

De partida un cuerno. Menuda partida. Si te toca del lado de los que cortan el bacalao, desde luego que es una partida, es lo reconozco. Pero si te toca del otro lado, no veo dónde está la aprtida. En ninguna parte. Lo que es de partida, nada.”

Salinger, J.D. El guardián entre el centeno. Madrid: Alianza, 2004, p. 15.

“Es que no les he dicho que me habían echado. No me dejaban volver después de las vacaciones porque me habían suspendido en cuatro asignaturas y no estudiaba nada. Me advirtieron varias veces para que me aplicara, sobre todo antes de los exámenes parciales cuando mis padres fueron a hablar con el director, pero yo no hice caso. Así que me expulsaron. En Pencey expulsan a los chicos por menos de nada. Tienen un nivel académico muy alto. De verdad.”

Salinger, J.D. El guardián entre el centeno. Madrid: Alianza, 2004, p. 10.

Vernes, Jules. La isla misteriosa. Madrid: Alianza, 1998.

Aunque no suelo comentar en este blog, la lectura de la traducción que ha hecho González Bear de un texto de Harold Bloom de 2003, merece verdaderamente la pena. Me permito copiar sólo dos frases:

La sociedad y la literatura están siendo anestesiadas y las causas son variadas y complejas. Yo tengo 73 años y en un toda una vida dedicada a la enseñanza de la lengua inglesa he podido ver la degradación del estudio de la literatura”.

“Quien entra en el Nautilus es para no abandonarlo nunca.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 517.

“No se han inventado los muros más que para exasperar a los sabios. No debería haber muros en ninguna parte.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 436.

“… para el poeta, la perla es una lágrima del mar; para los orientales, es una gota de rocío solidificada; para las damas, es una joya de forma oblonga, de brillo hialino, de una materia nacarada, que ellas llevan en los dedos, en el cuello o en las orejas; para el químico, es una mezcla de fosfato y de carbonato cálcico con un poco de gelatina, y, por último, para el naturalista, es una simple secreción enfermiza del órgano que produce el nácar en algunos bivalvos.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 293.

“-No son nuevos continentes loq ue necesita la Tierra, sino hombres nuevos.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 203.

“-Treinta y siete grados y quince minutos de longitud al oeste del meridiano de París, y treinta grados y siete minutos de latitud Norte, es decir, a unas trescientas millas de las costas del Japón. Hoy es 8 de noviembre, a mediodía, y aquí y ahora comienza nuestro viaje de exploración bajo las aguas.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 151.

“Era la biblioteca. Altos muebles de palisandro negro, con incrustaciones de cobre, soportaban en sus estantes un gran número de libros encuadernados con uniformidad. Las estanterías se adaptaban al contorno de la sala, y terminaban en su parte inferior en unos amplios divanes tapizados con cuero marrón y estraordinariamente cómodos. Unos ligeros pupitres móviles,q ue podían acercarse o separarse a voluntad, servían de soporte a a los libros en curso de lectura.”

Verne, Jules. 20.000 leguas de viaje submarino. Madrid: Alianza, 2005, p. 120.