“Nos encontramos con el hilo rojo del asesinato enzarzado en la madeja incolora de la vida, y nuestro deber consiste en desenmarañarlo, aislarlo y poner a la vista hasta la última pulgada.”

Conan Doyle, A. Estudio en escarlata. Madrid: Anaya, 2006, p. 60.

“La ciencia de la educación y del análisis, al igual que todas las artes, puede adquirirse únicamente por medio del estudio prolongado y paciente, y la vida no dura lo bastante para que ningún mortal llegue a la suma perfección posible en esa ciencia. Antes de lanzarse a ciertos aspectos morales y mentales de esta materia que representan las mayores dificultades, debe el investigador empezar por dominar problemas más elementales.”

Conan Doyle, A. Estudio en escarlata. Madrid: Anaya, 2006, p. 29

“Pues bien: el artesano hábil tiene muchísimo cuidado con lo que mete en el ático del cerebro. Sólo admite en el mismo las herramientas que pueden ayudarle a hacer su labor; pero de estas sí que tiene un gran surtido y lo guarda en el orden más perfecto. Es un error creer que la pequeña habitación tiene paredes elásticas y que puede ensancharse indefinidamente. Créame: llega un momento en que cada conocimiento nuevo que se agrega supone el olvido de algo que ya se conocía. Por consiguiente, es de la mayor importancia no dejar que los datos inútiles desplacen a los útiles.”

Conan Doyle, A. Estudio en escarlata. Madrid: Anaya, 2006, p. 24

“Me explicaré -dijo-. Yo creo que, originariamente, el cerebro de una persona es como un pequeño ático vacío en el que hay que meter el mobiliario que uno prefiera. Las gentes necias amontonan en el ático toda la madera que encuentran a mano, y así resulta que no queda espacio en él para los conocimientos que podrían ser útiles, o, en el mejor de los casos, esos conocimientos se encuentran tan revueltos con otra montonera de cosas, que les resulta difícil dar con ellos.”

Conan Doyle, A. Estudio en escarlata. Madrid: Anaya, 2006, p. 24.

” – El doctor Watson; el señor Sherlock Homes – dijo Stamford, haciendo las presentaciones.”

Conan Doyle, A. Estudio en escarlata. Madrid: Anaya, 2006, p. 15

Penney, Stef. La ternura de los lobos. Barcelona: Salamandra, 2009.

“Yo soy Ubik. Antes de que el universo existiera, yo existía. Yo hice los soles y los mundos. Yo creé las vidas y los espacios en los que habitan. Yo las cambio de lugar a mi antojo. Van donde yo dispongo y hacen lo que yo les ordeno. Yo soy el verbo, y mi nombre no puede ser pronunciado. Es el nombre que nadie conoce. Me llaman Ubik, pero Ubik no es mi nombre. Soy. Seré siempre.”

Dick, Philip K., Ubik. Madrid: La Factoría de Ideas, 2009, p. 251.

” – Un bote de aerosol Ubik -respondió la joven- consiste en un ionizador negativo portátil, con una unidad autocontenida, de alto voltaje y baja intensiddad, alimentado por una pila de helio de veinticinco kilovartios de ganancia máxima. Los iones negativos reciben un giro de sentido contrario a las agujas del reloj, que les imprime una cámara de aceleración de nuevo diseño, creadora de una fuerza centrípeta tal que las partículas cargadas ganan cohesión en vez de dispersarse. Un campo iónico negativo reduce la velocidad de los protofasones habitualmente presentes en la atmósfera. “

Dick, Philip K., Ubik. Madrid: La Factoría de Ideas, 2009, p. 247.

“Quizá sea así, pensó Joe. Quizá volvamos a nacer, como dice el Libro Tibetano de lso Muertos. Es realmente cierto. Vaya, así lo espero, porque en tal caso podremos reunirnos todos de nuevo. Como en El osito Winnie: en otro lugar del bosque donde jugarán eternamente un niño y su oso… Es una idea quwe no pasará, una idea imperecedera, como todos nosotros: al final, todos nos reuniremos con el osito en un lugar nuevo, más claro y más duradero.”

Dick, Philip K., Ubik. Madrid: La Factoría de Ideas, 2009, p. 159.

Quiere volver, advirtió. Se propone volver. Podemos impedirlo durante un cierto tiempo; probablemente, no más de unas horas. El impulso de la fuerza retrógada va en aumento: las formas arcaicas avanzan más derpisa de lo que creíamos hacia un dominio total. Ahora ya es cuestión de saltos de un siglo.”

Dick, Philip K., Ubik. Madrid: La Factoría de Ideas, 2009, p. 142