“-La vida es una partida, muchacho. La vida es una partida y hay que vivirla de acuerdo con las reglas del juego.
- Sí, selor. Ya lo sé. Ya lo sé.
De partida un cuerno. Menuda partida. Si te toca del lado de los que cortan el bacalao, desde luego que es una partida, es lo reconozco. Pero si te toca del otro lado, no veo dónde está la aprtida. En ninguna parte. Lo que es de partida, nada.”
Salinger, J.D. El guardián entre el centeno. Madrid: Alianza, 2004, p. 15.